jueves, 13 de agosto de 2009

EL VALLE DEL NO CAPAZ

Había una vez un lugar en donde el mayor pecado era tener capacidad para algo y todos los conocían como el Valle del No Capaz.

En las organizaciones que formaban parte de ese lugar los que administraban cada espacio no era gente incapaz, sino que más bien no tenían el conocimiento para esa función, por lo tanto eran incapaces para ese puesto, pero esa era la clausula principal y más importante de su carta magna, "sino conoces esta función, entonces te haces cargo de ella". Que mundo más al revés y lo peor de todo que creían estar en lo cierto, mientras a su alrededor todo se estacionaba, y muchas veces estacionarse es retroceder.

Al señor panadero quién había aprendido el tan bonito oficio de hacer pan para llevar a la mesa de los hogares lo habían puesto como encargado del taller mecánico del lugar, pobre señor !!!! que diferente era manejar tuercas, tornillos, líquidos de frenos; que trabajar con harina, levadura y hacer bellos y sabrosos bizcochos.

La señora modista, experta en los hilados, costuras y confección de ropas, fue seleccionada para encargarse de las finanzas del lugar. Pobre señora !!! había que verla tratando de administrar el presupuesto del valle utilizando moldes, regla y tiza. Los resultados no eran buenos como podrán imaginar.

Pero no eran malas personas, tenían virtudes y defectos como cualquier mortal, simplemente estaban en lugares equivocados.

Quienes guíaban los destinos del valle tampoco tenían la experiencia para hacerlo, como tampoco el conocimiento. Muchos creen que porque leen manuales ya saben de algo, los años, el tiempo, el trabajo nos va enseñando, fogueando y diseñando nuestro perfil; no porque leamos la Biblia somos santos.

Y así transcurrían los días en el Valle del No Capaz, nada se producía y mientras los capaces y experientes eran dejados de lado, las paredes del valle se desmoronaban y todo se perdía, en vez de evolucionar, se involucionaba.

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